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CREATIVIDAD

Dios creo el universo a través de la actividad creativa del Espíritu Santo (Gn 1:2; Psal. 33:6). Al entrar el pecado, la creación de Dios fue corrompida (Gn 3; Ro. 8:20-22). Cristo murió para redimir toda la creación—humanidad, música, arte, naturaleza, etc (Ro. 8:18-24). Creemos que el poder, la belleza y la soberanía de Dios son reflejados en la creatividad humana (Gn 2:19). Nosotros reflejamos el evangelio al redimir la cultura para así crear algo nuevo, para su gloria—tal y como Dios hizo con nosotros (Ez. 11:19-20; 36:26-27; Ef. 2:4, 10; Col. 2:11-13; 2 Cor. 5:17; Heb. 10:15-16).


COMUNIDAD

Dios nos ha llamado a vivir en comunidad, donde nos animemos los unos a los otros y así reflejemos el Evangelio—poner nuestra vida por el bien de los demás (Fil. 2:1-8). Al morir por nuestras ofensas, Cristo nos ha asegurado una vida en comunidad. El murió por nuestras ofensas, dándonos la base para perdonarnos los unos a los otros (Mat. 6:14; Col 3:13; Ef. 4:32; ). Cristo convivio con gente imperfecta, amándolos incondicionalmente (Ro. 15:7; Ef. 5:2; 1 Jn 4:7-11). NOVA es una comunidad que abre los brazos a todo tipo de personas, sin importar su pasado, presente o futuro.

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IDENTIDAD

Dios nos compro con la sangre de Cristo y fuimos adoptados como sus propios hijos. Nuestra identidad esta en Cristo (Jn 14:20; Col 3:3). Nuestro valor y autoestima no dependen de lo bueno o lo malo que hemos hecho. Nuestra identidad no es establecida por la sociedad, ni por nosotros mismos. No obedecemos a Dios para ganar su amor. Mas bien, porque somos amados lo obedecemos. En otras palabras, nuestro hacer nace de nuestro ser y no viceversa (Jn 14:21, 23-24; 1 Jn 4:19-21; 5:2).


GENEROSIDAD

Dios dio a su hijo por nuestros pecados (Jn 3:16). Jesús se dio a si mismo por nosotros (Ro. 5:8). El Espíritu Santo nos dio su persona y su poder (Ti. 3:5-7; Ro. 5:5). Nosotros, movidos por la generosidad mostrada, damos de una manera que refleja el evangelio, sacrificada, incondicional y para la gloria de Dios (2 Cor. 9:7; 1 Jn 3:16-18).


CRECIMIENTO

Dios no espera que en esta vida seamos perfectos (1 Juan 1:8). Cristo murió por nuestras imperfecciones—pasadas, presentes y futuras. (1 Juan 1:6, 9-10) Sin embargo Dios, a través de su hijo, nos ha llamado para crecer en y por medio de su gracia (2 P. 1:2; 3:18). Dios nos llama tal y como estamos, sin pretensiones y con todas nuestras imperfecciones (Lc. 5:32; 19:10; Jn 6:37). A su vez, Dios nos transforma a través de su Espíritu para que cada vez mas—y con su ayuda—reflejemos una vida centrada en el evangelio (Ro. 12:2; 2 Cor. 3:18).